Sergio es un niño precioso, pero precioso, se parece mucho a Marina, pero tiene mis ojos, la naríz de papá y las orejas de mamá, y si que es verdad, existen los bebes feos, pero Sergio es precioso, tiene esa capacidad de dejarte atontada mientras miras como se frota esos pequeños ojos con esas minúsculas manos...
Mamá y papá son felices, tan felices como la sonrisa que se te pone cuando sale el arco iris después de una mañana de lluvia en cualquier parte, como cuando vas en una góndola por Venecia y las calles parecen absorvidas por los cúmulos de casas que te dan esa sensación de saciedad absoluta, como cuando aterrizas con un avión y sientes que, gracias a dios ha salido todo bien, como una persona que se despierta de un coma y le nace un bebé precioso, como en el final de una película, como los atardeceres y los vaqueros... Vida cómoda, ligera...
Dicen que cuando eres adolescente las cosas se ven de otro modo, que no podemos esperar que mañana valla a ir todo mejor que hoy... los dolores influyen y hacen daño, y eres capáz de pegarte la misma ostia miles de veces y no aprender nada de ella....
Estoy cuidando de Sergio en el jardín en frente de la piscina, y apenas corre el viento, Marina juguetea en el borde. Parece más mallor ultimamente, hace unos días, enfadada y celosa de las atenciones hacia su nuevo hermano se fue a dormir al coche para esperar a papá por la mañana... Marina y sus ocurrencias, al entrar en casa en brazos de papá indignada le dijo a papá que la dejara en suelo, que ya era mayor. Pequeña... incluso estes días se ata los cordones de sus zapatillas nike ella solita.
Me encanta que hallan terminado las clases, a pesar de ser el peor año hasta la fecha he sacado las mejores notas de mi vida, y estoy pensando en volver a nadar, intento concentrarme en saber que es lo que me gusta hacer, que me gustaría estudiar al teminar bachillerato. Ya lo he pensado, miles de veces, nosé, no lo sé. Me encantaría poder hacer anuncios, mis preferidos son los de coca cola, como aquel que corrían miles de personas y aparecía el hombre más mallor de ahora mismo no sé que sitio y decía que la felicidad está en las pequeñas cosas, o cómo ese de Shakira en el que dice "no es lo que tengo, es lo que soy"... también me encantan los anuncios de detergentes, como ese de ariel que los niños corren entre sábanas blancas, creo que a ello se debe mi obsesión por los la ropa de cama de ese color, esa sensación fresca que transmiten, nosé...
Escucho el telefonillo y abro los ojos, la hierva crece un poco alta ya. Sergio ni se imuta sigue dormido, inocencia infantil..
Marina en cambio se está calzando y corre hacia la puerta tirando con unos folios que están encima de la mesita de madera, tras saltar por encima de Chanel y esquivar un par de jarrones feos abre la puerta. Me alejo a toda marcha de mis pensamientos y escucho lo que esa pequeña traviesa regalasonrisas dice...
- Holaaaaaaaaa
-......
-Si si que está, pasa pasa, mi madre no está y nos está cuidando.
Y oigo la voz de Jimmy, esa voz que me transmite escalofríos y retortijones, esa que me dice cosas al oído y me repite que soy la mujer perfecta, ese que alimenta mis sueños y me hace sentir, que ya no estoy aquí...
- ¿Emma?
Dejo a Sergio en su cuco y me levanto, lo miro, guapo, como siempre, con ese pantalón corto blanco y esa chaqueta a tres colores
-Holaaa - le doy un beso fugaz en los labios.
Suena el interfono otra vez, Marina corre, y mamá entra derepente por la puerta tirando al suelo uno de los jarrones feos. La escuchamos reirse al ver a Marina.
- Mamá lo has roto.
- Era horroroso...
-Puedo romper este yo?
- No cariño
- boh
Jimmy me mira y los dos nos reimos como tontos.
Mamá coge a Sergio del cuco y me echa la bronca por no tenerle una chaqueta, las madres del mundo están empeñadas en que los niños es preferible que pasen calor.... Me dice que se va al parque con los niños, que el trabajo es agoviante, que estudiar era lo mejor del mundo, y noseé
que cientos de cosas más me está diciendo, porque yo ya estoy perdida en la sonrisa de Jimmy... En cuanto mamá entra en casa, lo cojo de la mano y le sonrio, subimos corriendo las escaleras, entramos en mi habitación y me siento en la repisa de la ventana, se acerca, me va a dar un beso, y yo me resisto, giro la cabeza, y el vuelve a insistir, cuando estoy a punto de abandonar por completo mi boca, es el quién se aparta. Nos miramos. Sonreímos. Y volvemos al mismo juego,me agarra de los brazos, sutíl, y me tira en la alfombra. Se enreda en mi pelo, me abandono, ahora sí. Ahora sí.
Se escuchan las escaleras y me siento en el suelo. Entra Marina.
- Dice mamá que bajeis a la piscina si quereis, ah, y que nosotros nos vamos.
- Vale guapita - le sonrío y pongo la mejilla para un beso. Me lo dá y me abraza. Y me coge un fular de corazones rojos que hay sobre la cama. Y se va así, sintiendose mayor, guapa, aveces me encantaría mirar cuánto va a ser como yo. La quiero, la adoro.
Y Jimmy me envuelve en un nuevo beso largo, y se olle la puerta de la entrada que se cierra, y acerca su mano a el botón de mis levis, y yo le acaricio el pelo. Y encendemos un terremoto de pasiones en el que cae todo lo que es ropa, y el ambiente capta un olor nuevo y sus ojos se vuelven más marrones y todo se hace perfecto en un abrir y cerrar de ojos... todo fluye, y vuelve a ser tan o más especial que la primera vez con él. Muy diferente a la primera vez con otro, aquel verano en aquella playa en aquel instante de mi vida. Y es cierto que las cosas suceden unica y exclusivamente una vez, pero eso no quita que las cosas unicas seas mejorables, hasta el punto de cambiar el mundo.
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