Emma deja sus zapatos colocados en el mueble de la entrada, de dentro viene la voz oscura de mamá, habla por teléfono.
-Está bien... ya.. claro..
El corazón de Emma se encoge un poquito más, descalza entra en la cocina y su perrita le araña las medias.
En voz bajita le susurra:
-Chanel, ya está bien, siempre estás igual
Al cabo de un par de minutos, cansada de esperar, coge una manzana, la vuelve a dejar en su sitio y sube a su habitación.
Un poco mas lejos de alli. Cata discute con su madre por cualquier tontería, sin motivos. Porque tal falta de comunicación las obliga a llevarse demasiado mal. La puerta de la calle se cierra y la tranquilidad vuelve a dicha casa.
Carola entra con Berto en casa, sus padres no están.
Helena come una manzana y fantasea mas allá de sus posibilidades, se inventa otro mundo.
BIP BIP. Mensaje. Alguien decide despertarla.
Emma encuentra unos leggins verde oscuro dentro de la amaca de su habitación, una camiseta blanca, demasiado blanca, como sus pensamientos. Se desploma en el suelo y agarra un libro, cae una foto sacada con la vieja polaroid de su padre, le dá la vuelta, y el corazón se le encoge todavía más... vuelve a sumergirse en sus recuerdos, en lo más profundo y doloroso.
Hace sol, mamá y Marina nos esperan en la playa, y su ensalada.
Vamos en el coche, cantando don´t cry cry cry. Cierro los ojos. Un grito, y después... NADA.
Una lágrima se desliza por su mejilla, y otra, y otra más.
Berto besa a Carola, en el sofá y al lado de la nevera, comen fruta. Por descontado, lo hacen en la cama de sus padres.
Helena lee el mensaje de Cata...
Van a casa de Emma, para acompañarla al hospital. Se mete en la ducha.
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