Cata y Helena quedan en la frutería, compran fresas, la fruta preferida de Emma, pues ya es temporada aunque siga haciendo frío.
Esperan a Carola.
Hoy es el día de visita al padre de Emma, nunca se despierta, pero siempre van, eso le hace estar un pelín más vivo, lleva de viaje muchos meses, en la cama de aquel, si, asqueroso hospital, ese en el que todavía no quiere despertar, lleva demasiado tiempo, tanto que se hace demasiado dificil sacarle sorisas a su pequeña morena de ojos verdes.
Jimmy, las saluda con un paso acelerado. Va de la mano con su hermana pequeña. Lleva prisa... A ellas les parece extraño, siempre suele quedarse a hablar con ellas, bueno, siempre que no esté Carola.
En ese momento el recuerda aquel día en el piso de su madre, con Carola, con demasiado calor, si bien es cierto su relación se basaba en algo demasiado simple, sentía mas amor hacia dos piedras que hacia ella, pero nadie le quitaba el buen sexo. Después recuerda la segunda parte, en el hospital, con Emma, su amiga hasta la fecha, esa chica que en su mente solo puede mirar con demasiada lástima y amor, de esa que se enamoró sin querer. Ella, que hizo desenterrar demasiadas sensaciones que creía muertas, que le obligó comenzar a recordar aquel día lluvioso en que se llevaron a su padre, ese día que no volvió. Sí, todos los días que le siguieron a ese y que luego eliminó de su mente. Aveces, necesitamos que alguien encuentre nuestros ojos y nos los coloque de nuevo, guardar en maletas los malos recuerdos, solo consigue que las maletas se abran con demasiada fuerza, que nos enseñen a no amar la vida, a despreciarla, a querer tirarse de cualquier sitio a una hora en que nadie piensa en nosotros.
Por suerte desde aquel día su vida dejó de ser tan cruél, comenzó a amar a su hermano, a sentir lástima, a no creer que el solo vivía para errar y sufrir.
Por desgracia ese día se borraron las sonrisas de Emma.
Patri, la madre de Emma, mete la cabeza en la habitación. No consigue localizar a su hija, un dolor de cabeza, le trastoca la vista.
-¿Estás ya vestida?
Mamá lo lleva con demasiada fuerza, es positiva por naturaleza, cree en la posibilidad de ver a su marido recuperado, pero para Emma, las cosas son de un color demasiado negro, un negro aveces gris, pero negro al fin y al cabo.
Ella está metida en el ropero, mirándose al espejo; Pantalón negro Diesel, ojos llorosos, camisa blanca de Antik Basic, fular de Desigual en varios grises, coleta, y zapatillas.
- Me falta calzarme, ahora bajo.
DING DONG
Patri sale al pasillo y abré el portal al verlas. Vuelve a entrar en la habitación granate.
-¿les digo que suban?
-Sí.
Acto seguido Emma se mete en su baño amarillo, se maquilla su melancolía, y piensa en la positividad de mamá, para ella estar con papá no resulta tan duro, puede visitarlo todos los días. Emma en cambio, se tiene que conformar con verlo una o dos veces por semana.
Sus tres amigas ya están en la habitación, las olle susurrar sobre lo fuerte que es Emma en el colegio.
Marina entra en la habitación y les enseña su nuevo vestido de Fosco.
Dos lágrimas.
Más maquillaje, vamos a ver a papá, el siempre quiere que esté feliz.
Sí, en casa es todo distinto al colegio, allí nunca llora, en casa siempre. Nunca consigue desconectar, cualquier cosa le recuerda a él.
Sale del baño y saluda a sus amigas con un beso, han encendido el televisor. b
Emma baja a calzarse, coge unos tenis grises de Juán Blanco del armario de la entrada que tiene grabado su nombre en madera oscura. Al abrir la puerta aparece Jimmy, dockers verde oscuro, tenis a cudros de tommy y polo de Ralph Lauren en un veige primaveral. Hoy puede acompañarla, su madre descansa.
-¿Llego tarde?
- Justo a tiempo.
Sonríen y se abrazan. Bajan las tres amigas por la escalera y Carola al ver a Jimmy se mete en el baño. Cata y Helena se unen a la conversación.
Piden un taxi, Marina les saca una foto antes de marcharse y se queda con su amiga Blanca y con la abuela.
El día se hace más largo. Ya es tiempo de ello.
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