Emma está sentada en la silla color heno, justo al lado de su padre. Le lee el periódico El país, su preferido, y se acuerda de un día cualquiera, en el desayuno. Y por un momento, le apetece quedarse sola, nunca lo ha echo, tampoco nunca había sentido la necesidad, pero le apetece hablarle. Sonríe.
En la habitación está Cata que se queda sorprendida al ver su sonrisa, los demás han ido a por un café.
Recuerda. Los primeros días. Los médicos les hicieron demasiadas ilusiones. Creían que se despertaría pasadas 24 horas, creían creían, los médicos siempre tan cínicos. Pasadas esas 24 horas, el tiempo dejaba de estar previsto, como la vida misma, un punto sujeto a los demás, y todos se rigen por él.
- Cata, ¿te importa salir un momento?
- Claro que no Emm, pero... ¿estás bien?
- Sí, todo bien.
Emma se queda sola, experimenta una sensación muy extraña, la soledad le aprieta y el pitido de la maquina la acompaña, escucha su respiración, pausada, relajada.. Ella se relaja también y le apetece hablarle.
-Bueno, en realidad, no sé que decirte... El silencio la encierra en la habitación. Coge aire.
Todo ha cambiado mucho desde que, bueno, desde que de alguna manera no estás, en realidad, a mamá le quedan todavía muchas esperanzas, yo quiero creerlas, pero ya sabemos que la positividad no es mi fuerte. Pero bueno, todo es muy raro, digo, lo de comer solo las tres los fines de semana, que no me leas el periódico al desayuno, ahora nunca me entero lo que pasa en el mundo, ya sé, podría leerlo yo, mamá lo sigue comprando todos los días, pero no tiene la gracia. Para serte sincera... algunas mañanas no me apetecía escucharte, eses días, que te contesto mal.. contestaba...ahora los echo de menos. Esto es una carga constante, no dejo un momento de pensar en tí, y cuando lo hago me siento demasiado mal, sonreir me parece una actitud egoísta, aunque por otro lado, siempre te encantó mi sonrisa, me lo repetías tantas veces... El silencio le llega dentro... En el colegio, intento estar normal, sencillamente porque si estás triste todo el mundo te ofrece su ayuda, y es como si te estuvieran recordando constantemente que la necesitas... pero no puedo evitar echarte de menos, todo me recuerda a tí, nosé si me entiendes, esque te estás perdiendo tantas cosas...aveces por las noches no puedo dormir, y recuerdo todas nuestras vacaciones, y corro a tu armario a oler uno de tus pantalones vaqueros, de aquellos que solo te ponías en verano. Emma se ríe. Tu empresa va bien, Roberto tiene todo controlado, nos visita muy a menudo, y sufre mucho por tí. Marco viene a comer muchos días, cuando mamá no está y no me apetece comer sola, él también te echa de menos, hablamos mucho de tí, es con el que más hablo. Cata Helena y Carola me acompañan siempre a verte, aveces viene Jimmy, aquel nobio de Carola ¿recuerdas aquel niño que yo no entendía que le pasaba, el que era muy bipolar?, esa es la única cosa buena que ha pasado, ha dejado de ir al psicologo, no lo necesitaba, sólo había olvidado a su padre porque en realidad no entendía porque se había ido, tu le ayudaste a entrar en razón. Una lágrima cae encima de la mano de Mario... Mamá compró hace un par de meses el mueble de salón que tanto querías, un sábado me levanto y fuimos a buscarlo a Gijón a aquel anticuario que tanto nos gusta, nunca tenías tiempo de ir a buscarlo, pero ya está en casa, esperando por tí... Marina, está muy guapa, más rubia que nunca. Sonríe. Mamá trabaja mucho, más de lo que debería, está constantemente aquí y allá... El bebé, es un niño...mamá le quiere llamar como tú, a mí me parece buena idea, suena bien, pero estamos esperando tu opinión. Solloza unos minutos. Te echa mucho de menos, lo sé, lo veo en sus ojos. Yo, yo ya casi no entreno, pronto no sabré nadar, me haces falta tú...
Una enfermera entra en la habitación.
-Emma, es hora de que te vayas.
- Oh si, se ha echo tarde... Adiós papá.
Sale y abraza a Carola.
-¿Nos vamos? Desliza una pequeña sonrisa por el corazón de todas sus amigas, y por el de Jimmy, pero de otra manera, de una manera más especial. Se acerca y abrazándola le susurra:
- Te escucha, estoy seguro, aun no es demasiado tarde. Te quiero.
Las dós ultimas palabras se le clavan, y sonrie un poco más.
Todavía el sol bosteza un poco más antes de dormirse del todo, aprovechan la última luz del día en el parque, se han unido un par de personas más, entre ellas Marco, el mejor amigo de Emma que la besa y se disculpa por no estar con ella en ese día. Más tarde, mientras la acompaña a casa, hablan de sus miedos, de sus sentimientos negativos, de sus tormentos, de lo que empieza a sentir por Jimmy que de momento no es mucho, pero que como el beber, todo es empezar.
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